Capítulo 95 —Compartir
Narrador:
Bajaron de la mano, con los dedos entrelazados, como si soltarlo fuera imposible. Cleo no podía dejar de mirarlo; sentía que el corazón iba a desbordársele en cualquier momento. Lo veía tan perfecto… tan bien formado. La nuca le parecía una maldita provocación, la línea de sus hombros un pecado, y ese andar seguro hacía que todo en ella se tensara de pura adoración. No aguantó más. Tiró suavemente de él, deteniéndolo en medio del pasillo. Él la miró con una ceja