Capítulo 76 —El mismo lugar de siempre
Narrador:
La cafetera automática emitía un pitido sordo mientras el líquido caliente caía en el vaso térmico. Cleo observaba el chorro con la mirada fija, como si esa cafeína fuera a salvarle el día.
Estaba agotada. De pensar, de contenerse, de caminar entre cuchillas sin mostrar ni una gota de sangre. Se sentó en una de las sillas junto a la pequeña mesa de mármol, con el café entre las manos, dispuesta a disfrutar unos minutos de silencio. Pero, por supu