Capítulo 7 —Consentimiento
Narrador:
Cleo cerró la puerta con el mismo sigilo con que una ladrona se cuela en casa ajena. Soltó la mochila, pateó los zapatos y dejó que el silencio la envolviera. La nota en el espejo fue un regalo del universo: “Me fui con Lucho. No esperes que vuelva temprano”.
—Gracias, bendita calentura ajena —murmuró, sonriendo sola.
Se sentó al borde de la cama, pero no por mucho. Se levantó enseguida, caminando en círculos como si pudiera sacarse de encima lo que sentía co