—Alguien está intentando envenenarme.
Josselyn lo dijo sin rodeos.
Yorick se detuvo en seco. Observó a su asistente durante unos segundos y luego soltó una breve risa.
Los ojos de Josselyn se movieron, confundidos por su reacción. Se dio cuenta de que aquella risa no era cálida como de costumbre, sino despectiva.
—¿Envenenarte? —repitió con ligereza—. ¿Qué te hace pensar eso?
Josselyn frunció el ceño, intentando explicar lo que había sentido ese día.
—Mi cuerpo se siente extraño.
—¿Extraño? ¿De