—…desahógate conmigo.
La frase quedó suspendida en el aire.
Josselyn se quedó inmóvil. Por una fracción de segundo, no se movió. No respiró. Incluso olvidó parpadear.
Entonces—
—Basta.
Su voz salió más afilada de lo que esperaba. Su mano empujó el pecho de Darius. No con fuerza, pero lo suficiente para crear distancia.
Darius no se resistió. Su cuerpo retrocedió medio paso, cediendo al empuje sin oponer resistencia.
Josselyn inhaló profundamente. Su pecho subía y bajaba, intentando recuperar un