Poco después.
Me desvestí, llame a Micaela y le pedí que me trajera algo de cenar y algo dulce para después, como también agua y refrescos.
Micaela apareció a la hora. Con una bandeja con mi cena y con una canasta llena de aperitivos y bebidas los metió en una pequeña nevera que no me había fijado que había en un rincón de la habitación.
Se retiro. Y decidí salir a la gran terraza a fumarme un cigarrillo, estaba muy estresada. Me fije que era grande y que mi habitación compartía la terraza con