Sociedad:
Al llegar al gran salón, nos encontramos con un gran recibimiento, había en total de unas 100 personas aplaudiendo nuestra entrada. O eso pensé eran muchas y supuestamente eran familiares y amigos más cercanos de la familia.
Nos presentaron ante todos y nos llevaron al centro del salón donde nos colocaron con nuestras respectivas parejas para que iniciáramos un baile.
El solo pensar en que debía tocar a ese imbécil me daban ganas de vomitar allí mismo sin ningún tipo de vergüenza.
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