Capítulo 62
Regresaban a la hacienda cuando, a mitad del camino, un coche apareció a gran velocidad, adelantó al camión y se colocó delante de ellos. El techo solar se abrió y un hombre gritó:
—¡PARA EL CAMIÓN! ¡SOLO QUEREMOS LA MERCANCÍA!
Dolores siguió conduciendo, horrorizada.
—¿Qué hago, Zacky?
—Sigue conduciendo —respondió él con calma, con los ojos atentos a cada movimiento del hombre.
Ella tragó saliva. Las manos le temblaban, pero se obligó a apretar el volante con más fuerza. Entonces