Mundo ficciónIniciar sesiónLa carcajada de Javi se ahogó en el aire viciado del reservado, dejando tras de sí un silencio que pesaba toneladas. Yo estaba sentado allí, con los nudillos blancos de tanto apretar el vaso de cristal, sintiendo que cada palabra de mi mejor amigo era una estocada directa a la poca cordura q







