Valeria sintió que el suelo se abría bajo sus pies.
El sobre blanco que Adrián sostenía en la mano parecía quemar el aire entre ellos. Nadie se movía. Ni siquiera el viento se atrevía a soplar.
Luna fue la primera en reaccionar. Dio un paso atrás, con los ojos muy abiertos y la voz temblando.
—¿De qué está hablando? Mamá… ¿qué está diciendo este señor?
Valeria intentó hablar, pero las palabras se le atoraron en la garganta. Solo pudo negar con la cabeza, mientras las lágrimas empezaban a rodar