Más verdades...
Samantha reaccionó como una desquiciada, comenzó a dar gritos y a lanzar todo al piso, sin importarle nada, incluso golpearse con alguna mesa o silla que se encontraba a su paso. Gari intentaba detenerla pero era imposible, lo golpeaba con furia, con la rabia y frustración contenida durante todos esos días, desde que supo que él tenía una amante.
—¡Te odio, te odio! Eres un maldito.
—Sam, cálmate por favor —dijo él, envolviéndola entre sus brazos, pero ella lo apartaba con fuerza, interponi