Algunas verdades

Después de llevar a Samantha hasta su casa, Gari regresó a la empresa, tenía que ver y disculparse una vez más con Priscila, pudo ver en sus ojos la tristeza, cuando Samantha lo besó.

Iba caminando rumbo a su oficina cuando vio salir a Gerald de la suya; sin tener ni la más remota idea de lo que él sabía, continuó avanzando, hasta que sintió la mano firme en su pecho.

—¡Eres un malnacido! —espetó y lanzó un puñetazo, estrellándolo en el mentón de Gari y haciéndolo golpearse contra la pared.
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