Gerald aún no podía dejar de pensar en toda y cada unas de las mentiras que su padre le hizo creer desde niño. Siempre sufrió pensando que Melanie, su madre, lo había abandonado. Siempre dudando de las mujeres, jurándose a sí mismo que no le ocurriría lo mismo que a su padre, que ninguna mujer se burlaría de él. Ahora que sabía toda la verdad, debía sacar a su madre de aquel lugar y confrontar a su padre de una vez por todas.
Cuando llegó a su casa, lo primero que intentó hacer fue contactar a