Cuando Gerald iba rumbo al hospital, recibió la llamada de Gabriela.
—¿Dónde estás? —preguntó él.
—Te estoy llamando porque tu padre está aquí. Dice que va a llevarse a tu madre, Gerald y yo no puedo hacer nada. Debes venir antes de que sea demasiado tarde.
—¿Qué dices?
—¡Por favor, apúrate!. —dijo en tono suplicante. Gerald aceleró el auto lo más que pudo, debía llegar a donde se encontraba su madre y evitar que Aaron volviese a separarlos por segunda vez.
En tanto, Aaron le exigía a la