Axel Vega Lazcano
León, Guanajuato, México
Empecé a caminar dejándola atrás, sin importarme que estuviera llorando. Odiaba que se pusiera en ese plan, que no me creyera y no le iba a estar rogando, yo no le ruego a nadie. Seguía caminando a paso lento, para que fuera ella está vez quién recapacitara y caminara para seguirme a mí, pero al no hacerlo me provocó voltear y al hacerlo me asusté cómo nunca en mi vida, estaba tirada desmayada en el piso del callejón.
–Amaia, mi amor, cariño despierta