Axel Vega Lazcano
Puebla, México
La güera me iba diciendo hasta de lo que me iba a morir en todo el camino a Puebla, que fueron poco más de 5 horas, claro que no todo ese tiempo le presté atención. En ratos, me arrullé con Amaia hasta que me quedé dormido por completo con ella y fue la misma güera, la que se encargó de despertarnos cuando nos encontrábamos ya, afuera del hotel que reservamos.
–Axel, despierta y hazlo ya – La güera me movió bruscamente – Ya estamos afuera del Hotel Cartesiano, d