Capítulo extra —Rom
Rom, como le decían al pequeño Román, tenía la risa de Dante y la mirada de Ivanka.
Eso decía Aylin cada vez que lo veía correr por los pasillos de la casa Volkova con las mejillas coloradas, el cabello oscuro revuelto y esa seguridad peligrosa de los niños que todavía no saben que medio mundo se arrodillá ente ellos .
Ivanka fingía molestarse.
—¿Tiene mi mirada? —preguntó
Aylin, sentada junto a la chimenea con una taza de té entre las manos, observaba a su nieto perseguir u