Capítulo 148 — Dos tronos, una cama
Dante no llegó a Rusia para sentarse en un trono.
Eso fue lo primero que Ivanka dejó claro.
Lo dijo en una sala llena de hombres que habían aprendido a escuchar solo cuando el poder tenía forma de amenaza. Estaban reunidos alrededor de la mesa larga de la casa Volkova: jefes viejos, aliados recientes, enemigos obligados a fingir neutralidad y algunos hombres que todavía miraban a Dante Adler como si fuera una enfermedad extranjera entrando por una puerta que