Capítulo 24 —Una tregua en la penumbra
Dante caminó con pasos densos y silenciosos por el pasillo del apartamento, asegurándose de que la quietud de la noche no fuera alterada. Se detuvo un instante frente a la habitación de huéspedes y entornó la puerta de madera apenas unos centímetros. Al ver que Ivanka estaba durmiendo plácidamente, con la silueta inmóvil bajo las mantas, la respiración pausada y regular que delataba el efecto del calmante, sintió que un peso invisible se le quitaba de encim