Capítulo 23 — El peso de la sangre
El eco de los pasos del doctor Gancia se disipó por completo en el pasillo, pero la tensión de Dante no disminuyó. Permaneció de pie detrás de la isla, con las manos apoyadas sobre el marmol y la vista fija en la puerta cerrada. Las advertencias del terapeuta sobre la mente de Ivanka seguían flotando en el ambiente, pero había otra llamada, un hilo pendiente en la estructura de su jerarquía familiar, que Dante no podía seguir postergando. Tenía que rendir cuent