La sangre se le heló en las venas a Annie, recorriendo su cuerpo como un torrente de hielo. Las palabras de Ian la habían golpeado con la fuerza de un látigo. ¿Cómo podía hablarle así? Era como si él realmente estuviera culpándola de algo, como si supiera la existencia de aquel secreto enterrado, aunque en el fondo sabía que era imposible. La prueba de embarazo estaba bajo llave, asegurada en el fondo de su gaveta; nadie más que ella tenía acceso.
Cálmate, se ordenó a sí misma. Solo está confun