—¿Cómo puedes hablarme de esa manera, Scarlett? —le recriminó Valentina, con una voz baja y sumamente peligrosa—. Además, nosotras no hemos terminado las cosas. Y por otra parte, déjame recordarte algo muy importante... el secreto que yo sé de ti todavía no está a salvo. No está bajo llave, querida. Así que vas a terminar con lo que me has prometido si no quieres que tu reputación termine destruida antes del amanecer.
Un escalofrío helado recorrió el cuerpo de Scarlett. Los nervios se apoderaro