Perspectiva de Miranda
La oficina estaba en silencio, lo cual era una rareza en la Torre Fitzwilliam. Me quedé contemplando el plano general de la nueva campaña anual, la primera que lideraba de principio a fin desde que Noah había tomado su camino como consultor externo.
Sobre mi escritorio, un cuaderno físico —uno de los muchos que Noah y yo habíamos llenado de bocetos y notas durante nuestros meses de complicidad— descansaba abierto. Pasé mis dedos por las páginas, recordando cada palabra, c