Perspectiva de Miranda
El lunes por la mañana llegó con la brutalidad de un balde de agua fría.
Me paré frente al espejo de mi baño, ajustando el cuello de mi blusa de seda blanca y alisando la falda tubo negra. El ritual era el mismo de siempre: ropa impecable, cabello recogido en un moño estricto, maquillaje neutral. Mi armadura. Pero al mirar mi reflejo, me di cuenta de que algo había cambiado. Había un brillo en mis ojos y un leve color en mis mejillas que ningún cosmético podía repli