Perspectiva de Noah
Eran las cuatro y cinco de la tarde. El cuarto de archivos, el mismo lugar donde Miranda se había desmoronado días atrás, ahora se sentía como el epicentro de un mundo que solo nos pertenecía a nosotros dos.
La puerta estaba cerrada con llave. El aire aquí dentro siempre era denso, impregnado de ese olor a papel antiguo, pero esta vez, mi atención estaba fija en la silueta de Miranda frente a una de las estanterías de pruebas de color. La luz tenue de la habitación se filtra