El Penthouse estaba sumido en un silencio intenso, apenas interrumpido por el leve zumbido del sistema de climatización. Annie, agotada por la tensión acumulada de los últimos días y el peso de su embarazo, había decidido irse a la cama temprano. Estaba recostada entre las almohadas, intentando tomar una siesta o al menos descansar la mente, cuando la pantalla de su teléfono se iluminó sobre la mesita de noche, acompañada de una notificación sonora que cortó la tranquilidad de la habitación.
Co