El despacho de la mansión Winchester era un recinto de sombras. Tras haber liberado a Valentina y Julián, Marcos no perdió tiempo en las sutilezas. Sus ojos, fríos como el acero, recorrieron a ambos antes de soltar la información que sabía los terminaría de quebrar.
—Hay un detalle que deben saber antes de empezar —anunció Marcos, apoyando sus manos en el escritorio—. Annie, la esposa de Ian, está embarazada.
Valentina sintió que el mundo se detenía. Sus ojos se abrieron tanto que parecía que i