La pregunta venenosa de Marcos Winchester se había sentido como un látigo en la piel de la mujer. Annie sintió que todo le daba vueltas y que su corazón latía con prisa, al darse cuenta de todas aquellas miradas llenas de desprecio e inyectadas de odio; y lo que más golpeaba era que venía de dos personas a las que ni siquiera conocía del todo. Era más aterrorizante aun.
Por un momento parecía vacilante, se encogió, sintiéndose diminuta, inferior, una simple asistente de recados frente a los tit