La noche siguiente luna no brilló igual, había algo en su luz esa noche para los lobos de la manada, que la hacía sentir más fría, más alta y más distante.
La manada estaba reunida en el claro central, algunos aún curaban sus heridas, otros cambiaban sus vendajes en silencio, el aire aún olía al hierro de la sangre que manchaba la tierra y a orgullo herido.
Ellos habían retrocedido, no huido, pero sí retrocedido cuando llegó la humana y sintieron su poder y eso, para la manada, dar un paso at