Freya caminaba con paso firme hacia el salón en el que se reunía el consejo de ancianos, mientras que Eros la seguía medio paso más atrás, silencioso, obediente, como el buen hijo que era ahora.
Freya abrió la puerta de madera antigua y entró, los ancianos estaban reunidos con sus rostros serios y con sus expresiones llenas de preocupación.
— ¿Ahora cuál es el problema? Liana ya está aquí… — Preguntó Freya con hastío. — Y dentro de poco, Ares tomará el camino correcto, tendrá