Capítulo 48 — Pregunta, Adara.

Por supuesto que después del sexo no me quedé en el penthouse; aún seguía furiosa con él.

Cuando entré a casa, arrastrando los pies, con el cuerpo adolorido y la mente hecha un desastre, solo pude pensar en lo bien que me sentía cuando estaba a su lado.

Mierda, me convertí en una masoquista.

Cada músculo adolorido me recordaba las horas calientes que pasé en el penthouse, las discusiones, las reconciliaciones y todo el torbellino emocional que era Holden Somerset.

Sabía que estaba mal, pero no
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