Capítulo 49 — Justo estaba pensando en ti, Holden.
La cafetería se encontraba casi vacía a esa hora de la mañana.
El sol se colaba por los ventanales, iluminando las mesas y el vapor que escapaba de las tazas de café de los pocos comensales que había.
Cuando llegué, vi que Holden estaba en una mesa al fondo, con ropa de deporte negra, sus lentes de sol subidos en la cabeza y una expresión de despreocupación total digna de un anuncio de colonia cara.
Estaba tan bueno que me quería golpear por siquiera pensarlo.
Crucé la puerta con los hombros te