Capítulo 3 — Un año, Godoy.

Está loco... El jodido de Holden ya perdió el último tornillo de su cabeza.

El mundo no solo pareció detenerse, sino que también se desvaneció.

El sonido de la música, las risas, todo se apagó, reemplazado por un zumbido agudo en mis oídos. Y mi corazón, ese maldito traidor, dio un brinco doloroso en mi pecho.

No.

No ahora, por favor.

No por esto.

—¿Qué? —balbuceé, aún sin creerme lo que había escuchado.

Es solo una alucinación, ¿verdad?

Es solo un producto de mi jodida y borrada imaginación.

—Oye, oye... Escucha el plan completo antes de que te dé un infarto —me dijo, y yo casi me atraganté con mi propia saliva. ¿O sea que va en serio?—. Tengamos un matrimonio por contrato.

—Holden…

—Un año, Godoy. Solo un maldito año... Tú te conviertes en la señora Somerset, el centro de atención absoluto en mi familia y los medios. La hermana relegada que se casó con un tipo diez mil veces mejor que el pedazo de moho viejo que te engañó... Yo satisfago al abuelo, aseguro mi herencia y me libro de todas las malditas presiones.

El aire desapareció de mis pulmones; había olvidado cómo respirar.

No era porque aquella propuesta me hubiera generado algo romántico, no. Era pánico puro.

Mi alrededor pareció girar y tuve que mirar hacia un punto fijo o, si no, me desmayaría.

¿Casarme con Holden?

¿Un año?

¡¿Acaso esto tiene algún maldito sentido?!

—Estás… completamente loco, Somerset —jadeé, apoyándome en la mesa para no irme de lado—. Estás demente.

—Es un plan brillante, nada puede salir mal.

—¡Me estás ofreciendo hacer un fraude matrimonial! —exclamé con el corazón aún más acelerado que antes—. ¡Podría terminar en prisión por esto! Si tu abuelo nos llegara a descubrir, podría…

—No va a descubrirlo y no pueden encarcelarnos por algo así. ¡Es un plan perfecto! —insistió, su entusiasmo creciendo cada vez más—. Seríamos nosotros, Adara. Tú y yo. Como siempre, pero con un anillo y una cuenta bancaria obscena a tu nombre... Conoces todo sobre mí y yo lo sé todo de ti, ¿cómo podrían descubrirnos? Además, imagina la cara de Amira o la de August al verte convertida en una Somerset... Es más, mejor imagínate a ti, caminando por la puerta grande y conmigo del brazo... Serías imparable, Godoy. Una mujer con un gran poder en sus manos... Al menos por un año.

Está loco.

Loco. ¡Loco! ¡Loco!

Aun así, no pude evitar imaginarme aquello.

Por un segundo bastante fugaz, lo vi claramente en mi mente. El asombro y la envidia de mi hermana.

La venganza a todos sus desprecios y burlas... Y además, la cura… una nueva vida al alcance de la mano.

Con Holden podría obtener el dinero que necesitaba para operarme... Quizás sí… ¡¿Pero qué estás diciendo, Adara?!

¡No te dejes convencer!

—Creo que ya bebiste demasiado —suspiré, olvidando cada una de mis fantasías—. Llamaré a un taxi para que nos lleve y…

—Vamos, Adara... Te lo estoy ofreciendo todo en bandeja de plata. Dinero, poder, posición... La posibilidad de vengarte de todos los que te hicieron daño deliberadamente. Un año solo para ti y tu disfrute, ¿no quieres hacerlo?

De querer, quiero... Pero no me apetece terminar en prisión por haber cometido fraude.

¿Es posible terminar así?

—¿Te has dado cuenta de que todos tus planes han terminado en un completo desastre? —le recordé, y él solo rodó los ojos—. ¿Por qué mejor no pones los pies sobre la tierra y te enserias de verdad con alguien? Cásate y dale a tu abuelo los nietos que quiere.

—Pues eso intento hacer y tú no me dejas... Quiero casarme contigo y me estás rechazando.

Este idiota…

—No es gracioso, Holden... Estoy hablando en serio. No pienso engañar a tu familia; ellos podrían arruinar mi vida y mi carrera para siempre si esto sale mal. Créeme que, de los dos, seré yo la más perjudicada.

—No seas cobarde. Lo dijiste hace un momento; quieres ser el centro de atención y yo te lo estoy dando. Serás una Somerset y tendrás todo lo que quieras si me haces este favor.

—No.

—Joder, Godoy. Te pagaré un sueldo, te conseguiré trabajo en la mejor empresa de tecnología del país... Incluso te dejaré de molestar por el resto de mi vida, pero tienes que aceptar... Mi vida como millonario y tu venganza familiar están en tus hermosas, y necesitadas de una buena manicura, manos.

—A veces me cuesta creer que seas hetero —rodé los ojos.

—Por favor, Dara.

Estaba por negarme cuando miré a Holden, a mi mejor amigo, y sentí el latido desbocado de mi corazón contra mi pecho, una bomba de tiempo que él no conocía.

Dara... Muy pocas veces me llamaba así, solo cuando quería algo y estaba muy desesperado... Como ahora.

No todo era tan fácil.

No sería solo casarme con él y ya... ¿Qué pasaría cuando él descubriera toda la verdad?

¿Cuando supiera que se había casado con una enferma que podía desmoronarse en cualquier momento?

¡Jamás permitiría que él me viera de esa forma!

¡Jamás!

—No puedo —susurré, bajando la mirada y olvidándome de cualquier tipo de plan que tuviera—. Tendrás que buscar a otra para que finja... Eres guapo, te aseguro que cualquiera mataría por una oferta así.

Yo también, pero no puedo arriesgarme a tanto.

—Claro que puedes —intentó una vez más, como si hubiera escuchado mis pensamientos. Su voz era un imán irresistible—. Será solo un trato entre amigos. Un juego divertido con el que ganaremos los dos... Te prometo que nada malo va a pasar; al contrario, nos divertiremos como nunca... ¿Qué dices, Godoy? ¿Te atreves a jugar al matrimonio feliz conmigo?

—Estás loco.

—Y eso lo sabes desde que nos conocemos... Vamos, cásate conmigo y véngate de tu hermana.

Y allí estaba, en medio de un club nocturno, con el alcohol corriendo a toda velocidad por mis venas y mi corazón al borde de un colapso mortal.

Sin duda, era la propuesta más descabellada del mundo. Casarme con él sería un completo desastre y, aun así…

Sonaba bastante tentador, ¿no?

Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP