Dejé de respirar por un momento y me paré firme, dejando mi copa de champán en la barra.
—¿Perdón?
—No finjas sorpresa, niña —la mujer dio un paso y yo no pude evitar tensarme—. Mi hija Bianca estaba comprometida con él, se iba a convertir en su esposa y luego tú apareciste, te metiste en medio y lo arruinaste todo... ¡¿Cómo te atreves a mostrar tu cara aquí?! ¿No tienes vergüenza?
Ay, no... ¿Holden, qué diablos hiciste?
O mejor... ¡¿De qué rayos está hablando esta mujer?!
—Señora, creo que hay