La última manada del viaje los recibió bajo un cielo gris, no llovía, pero el aire se sentía frío, el clima anunciaba una tormenta que parecía aproximarse.
Lyra ya lo había sentido en la piel y en su instinto desde que el sendero se abrió hacia el territorio de la nueva manada que visitaban.
Había algo distinto en este sitio, algo más sombrío que en las otras manadas, que el alfa Daven, que los otros alfas del valle y que todo lo que ella había visto hasta ahora.
Antes de llegar, Lyra puso l