— ¡Ella! — Voceo una espectacular rubia que Megan ya había visto pasar hacia la oficina del jefe. — ¡Escógela a ella, Albert! ¡Que ella sea tu nueva asistente personal!
— ¿Qué? — Megan levantó la vista, confundida con los gritos de la mujer.
— ¡Albert, la chica fea y mal vestida, debe ser tu asistente personal! ¡Escógela! — Insistió la rubia, provocando un estremecimiento en Megan.
Se escuchó como se escapaban las risas de las otras chicas que esperaban por la entrevista, Megan bajó la mirad