a puerta del despacho se abrió con un movimiento seco, Katte salió sin prisa con la barbilla en alto, pero había algo distinto en su postura,una rigidez en los hombros que no era debilidad, sino tensión puramente controlada.
Su asistente se materializó a su lado como una sombra.
—¿Desea que reprograme la junta de esta tarde, señora Vilmort?
—No —respondió Katte, ajustándose el blazer con un gesto limpio— Adelanta la cena con los abogados— Si Adrian pensaba que esto se iba a quedar asi se equivoc