La reunión había concluido en un hotel de Veracruz, dejando a Joren con una mezcla de alivio por haber finalizado y una pesada sensación de la intrincada red familiar en la que estaba atrapado. Necesitaba aire, distancia, un respiro de la asfixiante vigilancia de su madre, Diana, y su padrastro, Ludwig. Inmediatamente, pidió un taxi desde el hotel, no hacia su casa, que se encontraba en otro estado, sino directamente al aeropuerto de Veracruz. Su intención no era tomar un vuelo en ese instante,