Las últimas palabras de Yago flotaron en el aire de la suite en la mansión de Veracruz, llenando el espacio con una calidez inesperada, una intimidad que superaba la de cualquier toque físico. Su confesión, esa rara muestra de vulnerabilidad sobre su infancia y el sorprendente reconocimiento de que Nant sacaba "lo mejor de él", resonó profundamente en el corazón de Nant. Cada palabra, cada matiz de su voz, la revelación de una faceta de Yago que nunca imaginó que existiera, se grababa en su mem