Nant salió de la cocina hacia la sala, con Albert siguiéndola de cerca. En el ambiente se sentía la prisa, casi palpable, que Yago emanaba. El CEO ya los esperaba, sentado en el sofá, con la mirada fija y el ceño levemente fruncido, ansioso por la reunión que tenía pendiente con Joren. La tensión que lo envolvía era habitual en sus días, pero hoy parecía especialmente marcada.
Cuando sus ojos se posaron en Nant, una sonrisa pícara y cómplice se dibujó en su rostro, iluminando por un instante su