Al descender las escaleras, el reconfortante aroma a manzanilla y galletas recién horneadas se hizo más intenso, guiando a Nant hacia la cocina. Sin embargo, al llegar al último escalón, se dio cuenta de que Albert no estaba en la barra preparando el té. En cambio, lo encontró de pie junto a la puerta principal, una postura atenta que la hizo detenerse. La luz tenue del recibidor se filtraba por la abertura de la puerta, indicando que estaba entreabierta.
Nant no tardó en intuir la razón. La po