La cena transcurría con una falsa cordialidad, puntuada por el tintineo de la plata contra la porcelana y el sonido de las olas rompiendo a lo lejos. Igor Korályov, el segundo hijo de Viktor, no había dejado de observar a Nant con una mezcla de curiosidad depredadora y desdén aristocrático. Para él, una mujer al lado de un hombre poderoso solía ser un adorno, un accesorio bonito pero vacío, similar a las modelos e influencers con las que él y su hermano solían desfilar.
Aprovechando una pausa en