Capitulo 37

El agua negra no era agua. Era un fluido ferroeléctrico, una suspensión de nanobots que respondía a la frecuencia cerebral del feto. Mientras subía por las piernas de Mateo, este sentía una presión gélida, como si millones de hormigas de acero intentaran leer su ADN a través de sus poros. El hangar del Arca se convirtió en una cámara de resonancia donde el grito de Elena se multiplicaba, rebotando en las cúpulas de titanio hasta volverse un zumbido ensordecedor.

—¡Elena! —rugió Mateo, braceando
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
capítulo anteriorcapítulo siguiente
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP