437. ¿VAS A NEGOCIAR O A LA GUERRA?
NARRADORA
Silas miraba obsesionado a la mujer que cabalgaba sobre su cuerpo, dándole tanto placer que lo tenía jadeando y gimiendo de lujuria.
Cada vez que esa funda mojada lo engullía y escupía, creía ver las estrellas y el firmamento entero.
Sigrid se inclinó sobre su pecho y aumentó la cabalgata; sus nalgas rebotaban vigorosas con sus sensuales meneos.
Silas tomó sus pechos tiernos y se los acarició, toqueteándolos lascivamente; se incorporó en un momento, semi sentado, mientras ella se afer