438. CRIMEN EN EL JARDÍN
KATHERINE
Miraba hacia todos lados de este enorme palacio, un poco tensa.
A pesar de los lujos y de la atención esmerada de las doncellas y mozos, aunque le dije a Elliot que lo acompañaría, tenía miedo.
Porque este es el epicentro del odio hacia los seres sobrenaturales.
—Sus excelencias, qué honor encontrarnos de nuevo —otra persona se nos acercó en el inmenso salón, colmado de la crema innata de esta hipócrita sociedad.
Bebiendo finamente y charlando en voz baja, comenzamos de nuevo la ronda