388. VAMOS AL RESCATE
KATHERINE
Esta era la situación más bizarra y loca de toda mi existencia.
Sin embargo, me iba dando cuenta de que no parecía quererme hacer daño, o sea, ¿qué tanto debía lamerme y olfatearme para darme una mordidita?
Me atreví a abrir una rendija de mis ojos; solo veía pelaje oscuro frente a mi mirada.
El corazón me latía de prisa, y sentí el resoplido y la humedad de su nariz metida dentro … dentro de mi escote.
Estaba sin palabras, ¿acaso me libré de un pervertido para encontrarme con otro?
U