389. REHÉN POR REHÉN
KATHERINE
La tierra retumbaba bajo sus pasos, las copas oscuras de los árboles se veían tan cerca.
Miré hacia arriba, a sus facciones bestiales.
Olfateaba el aire y cambiaba la ruta.
Sus peludas orejas se movían escuchando cada susurro de la noche.
Tan poderoso… Es increíble que Elliot sea esta criatura.
Un grito agudo que estremeció el bosque me provocó escalofríos en todo el cuerpo.
—¡Es Lavinia, es nuestra hija! —le grité con el corazón en la boca, retorciéndome desesperadamente para mirar