339. UNA OPORTUNIDAD DE AMAR
KATHERINE
Me di un buen baño caliente, luego de que mi cabeza casi echara humo aprendiéndome todo ese raro hechizo.
Repetía las palabras una y otra vez en mi mente.
Se sentían raras, pero a la vez despertaban algo profundo y vivo en mi pecho.
Le temía y, al mismo tiempo, lo ansiaba.
Cuando salí del baño, me asombró encontrar a dos doncellas esperándome con el cambio de ropa.
—¿Qué hacen ustedes aquí? —les pregunté cerrándome la bata, caminando de prisa y con disimulo hasta el tocador.
—Nos envi