315. UNA VERDAD QUE HIERE
ABIGAIL
Las crisis con mi loba de fuego cada vez eran peores.
Era como si te estuvieses quemando por dentro, de manera horrible, y pocas cosas pueden ayudarte.
Una de ellas era la magia de invierno de mi hermana, pero Hannah no estaba aquí, así que, para sobrevivir, me aferré a lo único que me podía salvar.
El príncipe lycan Fenrir… lo cual trajo como consecuencia esta bochornosa situación en la que me encuentro.
Acostada de lado sobre el suelo, con su camisa puesta, estoy mirando a la pared de