316. EN TERRITORIO ENEMIGO
ABIGAIL
—La única mujer de invierno posible es Hannah… mi gemela —le dije con la voz estrangulada y bajándome de golpe el vestido y arrojándole su camisa.
Me negaba a seguir un segundo más aquí… con él; me remordía la conciencia lo que habíamos hecho y cómo lo deseaba en el fondo.
—Yo no sabía… —negó—. Maldición, qué cagada… ¡Espera, Abigail! ¡No te puedes marchar así!
Comenzó a perseguirme cuando me remangué la falda y corrí hacia el exterior de la gruta.
No me importaba cómo lucía, no me impor